Sobre la desinformación y la medicina basada en la evidencia: dieta vegetariana y vegana

Sobre la desinformación y la medicina basada en evidencia: dieta vegetariana y vegana

Nuestra codirectora, la Dra. Begoña Ruiz, te habla de la dieta vegetariana y vegana, analizando sus posibles beneficios e inconvenientes desde el punto de vista de la evidencia científica y la medicina basada en evidencia. Si quieres estar al día de los últimos estudios e información al respecto, no te pierdas este artículo ?

¿Por qué he decidido hablar de la dieta vegetariana y vegana?

El domingo pasado hizo un día precioso para estar en casita con una mantita, una infusión calentita y disfrutar de un maratón de series como ‘Gambito de Dama’ (si no la has visto, por favor, no esperes más) o de uno de tus libros favoritos. Sin embargo, nosotros decidimos ir a hacer búlder (escalada en la que subes piedras relativamente bajitas y caes a una colchoneta que llevas tú al sector) en La Pedriza.

Tras una operación un tanto infructuosa, montamos de nuevo en el coche y nos dirigimos al rocódromo. La radio en la sierra no se coge muy bien, y el coche conectó con Radio Nacional…y ahí estaba, un conocido gurú de la nutrición haciendo de todo, menos un favor a la ciencia y a los que nos dedicamos a la divulgación y a promover la salud. Empecé a apuntar en el móvil la cantidad de barbaridades que estaba escuchando. Mi primera reacción fue de rabia, de enfado. Pensaba escribir un post poniendo verde a la persona que hablaba en el programa y diciendo que qué se pensaba que estaba haciendo. Lo he dejado reposar no-llega-a-36 horas y he empezado a escribir (ahora son poco más de las 19.00 h del lunes). Mi segunda reacción ya no es de cabreo, es de indignación y de una necesidad de respuesta, de no quedarme callada y de hacer algo, aunque sea un granito más de arena de lo que hago como docente y en consulta, además de la divulgación en redes, porque esto tiene que parar de alguna manera.

Hablemos de estos estilos de vida

Hablemos de estos estilos de vida

Antes de nada, disclaimer

Quiero aclarar que personalmente y profesionalmente creo y afirmo que se puede llevar una dieta vegetariana saludable, teniendo en cuenta una ingesta de huevos (considerable, de al menos, según necesidades, 4-6 diarios). También de derivados lácteos saludables que garanticen proteínas y grasas necesarias para el sistema inmune y la reparación en general, así como vitaminas y/o micronutrientes como la B12, básica para el funcionamiento, entre otros, del sistema nervioso y del desarrollo neuronal.

En cuanto a dietas veganas, la conclusión científica es que cualquier dieta vegana debe incluir la suplementación de dicha vitamina, y más aún si la lleva a cabo una mujer embarazada o lactante. Por supuesto que no entro en las convicciones morales, éticas y personales para realizar este tipo de cambio alimenticio.

Este no es un post para hablar de las emisiones de CO2 del cultivo de soja y maíz de manera intensiva o de monocultivos (cereales y legumbres, fundamentalmente), que dejan el terreno fértil completamente yermo. Ni es el espacio para hablar de la ganadería extensiva y de los beneficios en cuanto a repoblación y recuperación de zonas desérticas (echadle un vistazo al documental de ‘Sacred Cow’  si quieres un resumen al respecto).

La gran controversia, hoy nos toca hablar de ello a nosotros

La gran controversia, hoy nos toca hablar de ello a nosotros

Hablemos de los huesos y de B12

Según un reciente estudio publicado en la revista BMC, del grupo Springer (es decir, un nivel de calidad de ciencia bastante decente), las dietas veganas y vegetarianas llevan asociado un mayor riesgo de fracturas óseas, especialmente en la cadera. Cuando le preguntan a una doctora invitada al programa de la radio que os comento sobre este estudio, lo único que es capaz de responder es que no sabe por qué, que la ciencia se utiliza cada vez de una manera, y que hay estudios que afirman algo positivo sobre algo y otros lo contrario (algo en lo que he de reconocer que estoy de acuerdo, pero para eso está el criterio científico  y las claves para saber si un paper es bueno o malo).

Riesgos sobre fracturas aparte, también se le preguntó sobre si una dieta vegetariana y/o vegana eran completas nutricionalmente. La sorprendente respuesta fue, que “la dieta vegetariana o vegana no es un quebrantahuesos” (tú lo has dicho, no yo). Podía haber dicho lo que es mi opinión: hay dietas vegetarianas y veganas bien diseñadas, como que las hay omnívoras mal diseñadas, y ahí radica la base de esta afirmación, ya que muchos de las personas que practican una alimentación restrictiva de algún tipo, es probable que, sin asesoramiento adecuado, tengan alguna carencia.

Salchichas veganas, hamburguesas vegetarianas, esto es todo un lío...

Salchichas veganas, hamburguesas vegetarianas, esto es todo un lío…

Es verdad que a los pocos segundos rectificó y añadió una coletilla algo así como:  “y con la suplementación adecuada, como por supuesto B12, una dieta vegana será completa”. ¿En qué quedamos, my friend? No hablemos de que los niveles de homocisteína elevados aumentan la destrucción ósea, y que se relacionan con niveles de B12, B6 y ácido fólico bajos…

Más posibles carencias

Si profundizamos más aún, en un estudio del grupo de Pediatría Francés, se afirma que en niños y adolescentes que sigan este tipo de dieta, la suplementación de B12 y D siempre debe estar presente (¡pero también en una dieta omnívora cuando no hay suficiente exposición al Sol!) y evaluar individualmente la falta de hierro, DHA y zinc. Porque el problema muchas veces es, lo que hemos comentado, que no hay un buen diseño, porque no se consulta a un profesional.

Los nutrientes no vienen solos en la naturaleza: B12, colesterol, omegas…

Cuando estaba en los Países Bajos como doctoranda, en una de las muuuuchas reuniones que teníamos (too many), mi jefe, el Profesor Frits Muskiet (AQUÍ puedes ver las publicaciones en las que ha participado), sacó a colación que la ciencia era súper reduccionista (algo nada nuevo), porque buscaba siempre el efecto de un nutriente único, mientras que realmente en la naturaleza solamente existen sistemas: un plátano, un trozo de brócoli, un pescado, un mejillón, un huevo… Es algo que hemos publicado en diferentes artículos como conclusión, por ejemplo, hablando de omega 3 y vitamina D (y A), que vienen juntos cuando comes pescado entero, hígados; y que los estudios contemplan en muy pocas ocasiones.

¿A dónde quiero llegar con esto? Que si una dieta es por definición 100% carente de B12, hay algo más, con casi total seguridad, que viene en el pack.

Es muy probable (no lo digo en plan categórico), que la práctica de una dieta vegana sin suplementación, sea prácticamente incompatible con la salud a largo plazo. Por norma general, salvo que esté diseñada por un buen dietista-nutricionista (y aún así mínimo la B12 estará en el pack), habrá déficit de B12, ácidos grasos esenciales, sobre todo omega 3 de tipo EPA y DHA, y muy posiblemente, de proteína, sobre todo en niños en todas las fases de su desarrollo y deportistas. Insisto, todo esto, sin suplementación, volvemos al mismo punto: con suplementación ya no hablamos de lo que aporta o no una dieta.

Podríamos seguir hablando, por ejemplo, del colesterol. Las dietas veganas se asocian a unas cifras menores de colesterol HDL y LDL, resultando en unos valores menores de colesterol total que en este estudio con mujeres post-menopáusicas. Esto igual no es muy deseable, tal y como muestran los estudios sobre cifras bajas de colesterol y salud, que lo relacionan, entre otros, con mayor riesgo cardiovascular (bonita incoherencia, que desde mi punto de vista tiene toda la lógica del mundo, si entendemos el colesterol como molécula de vida).

No es únicamente lo que falta, sino lo que sobra: Omega 6

Un punto a destacar es el exceso de omega 6, uno de los problemas de la sociedad occidental y exacerbado en este grupo poblacional, llegando a un 60% de la grasa aportada (¡¡una auténtica bomba inflamatoria!!).

Nunca, en toda nuestra historia evolutiva, hemos tomado cantidades tan grandes de omega 6, y llegar a un 60% de las grasas es un error grave de concepto. El cerebro tiene un 30% de saturadas mínimo, y no hablemos del omega 3 y con este 60% de omega 6 ya estamos minando la estructura de nuestras queridas neuronas.

No todo es tan malo, ¿qué es lo bueno?

Es cierto que inicialmente pueden enmascararse estos problemas, en un cambio hacia este tipo de alimentación, bajo los beneficios de la autofagia, que se produce básicamente por restricción proteica, así como los beneficios indirectos de la restricción calórica y de nutrientes producida en el cambio al la alimentación vegetal, que imitarían los del ayuno y la restricción calórica.

¿Están más delgados?

¿Están más delgados?

También estarían los beneficios (o no) de reducir el consumo de carne procesada (no de carne salvaje o de crianza extensiva), cuyo consumo sí que podría relacionarse con un aumento de la mortalidad y la incidencia de cáncer como afirma un importante meta-análisis de 2014, aunque otro reciente meta-análisis de 2019 prácticamente descarta esa probabilidad.

También es cierto que los estudios demuestran una bajada en los marcadores de inflamación al principio  y las avalan como estrategias para la reducción de peso en casos de dietas low-carb y high-protein (algo a lo que sigo dándole vueltas porque no sé cómo una dieta vegana puede macro-nutricionalmente ser low-carb), y como que aportan beneficios en todo el espectro de síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular.

Por otro lado, el adoptar una dieta vegana suele ir asociado a un estilo de vida en cierto modo más saludable de lo habitual, como afirman los estudios, ya que suelen incluir más movimiento, contacto con la naturaleza, meditación, yoga…y por tanto, no podríamos echarle exactamente la culpa a un nutriente o grupo de alimentos en concreto.

El estilo de vida vuelve a ser una de las claves

El estilo de vida vuelve a ser una de las claves

Entonces, ¿cuál es la conclusión?

Pues que no podemos hablar categóricamente de ninguna afirmación, que la ciencia nos demuestra cada día que igual que hay estudios que afirman algo, otros lo contradicen. Que seamos flexibles, que escuchemos, que leamos, que tengamos criterio, que nos documentemos, pero por favor, que no hablemos en un programa de radio, como llegué a escuchar (me lo reservo para otro post), que cifras de colesterol total de 149 son estupendas en un niño con sobrepeso, cuando realmente, lo que está indicando, es que hay una carencia de membranas celulares y que no podrá reparar. O que nos alimentemos sólo de plantas alegremente, cuando es un tipo de estilo de vida que tiene que estar supervisado por un profesional. Criterio, y ante la duda, un profesional (bueno, a ser posible).

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Referencias

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