Relato de un día (PNI) de verano #1

Por la Dra. Begoña Ruiz Núñez

Hoy toca un post diferente, un relato de un día de verano, todo con connotaciones y explicaciones desde la PNI clínica. Sólo apto para frikis! ¡Espero que te guste!

7.02 am

La luz entra por la rendija de la ventana y me despierta. Cuando repartieron las neuronas fotosensibles del núcleo supraquiasmático, me debieron dar las de todo el pueblo. En cuanto hay algo de claridad, mis suprarrenales empiezan a hacer la fiesta del cortisol y la adrenalina mañanera. ¡Vaya con los CLOCKs y el núcleo supraquiasmático…! Mi marido suele dormir con el antifaz, pero yo no lo tolero demasiado, y menos aún con el calor. Vale, sí, que ahora dormimos con el aire acondicionado a 28 grados, y la verdad es que, a ratos, tenemos picos de cortisol pensando en el próximo cargo de Iberdrola. En este caso ´ande yo fresquete, ríase Iberdrola de la gente´. Eso sí, consigo dormir todita la noche sin despertarme con la almohada empapada (y no, no era una sobre-activación del sistema inmune ni estaba incubando algo. Era CALOR y transpiración pura y dura). 

¡Ah! Y en este mes y medio desde que no tengo formación, he ido reduciendo los ´pisecitos´ nocturnos progresivamente hasta hacerlos inexistentes. ¡Maldito RAAS que se me activa durante el año! ¡Y bendito período estival en el que se reduce la carga de trabajo! Si ya lo decía yo (y los estudios científicos): en unas 4 semanitas sin la fuente de estrés, el cuerpo empieza a curarse de los efectos perniciosos del mismo. En otro par de meses (o 3) estoy estupenda (sí, es coña, no me puedo permitir un sabático de 3 meses, que no cunda el pánico ni la envidia).

Me pongo el antifaz a ver si araño una horita más y engaño a los CLOCKs , que hoy no toca consulta. Mientras intento (y cuando intentas, no consigues) hacer un ´second round´ (es decir, una segunda ronda de sueño en toda regla) y me giro, noto cómo me duele todo el cuerpo. Vamos, dolor muscular referido. Agujetas. Empiezo a pensar en la vía del rocódromo que probé. No tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que es la causante de este dolor. Me giro dos o tres veces más, pero creo que las suprarrenales han disparado ya todo lo suyo y no hay marcha atrás. Así que me levanto (el señor de mi derecha sigue durmiendo a pierna suelta, literalmente, con su melatonina bajando pero sin dejarse amilanar por el cortisol), y me voy a la cocina previa visita al Señor Roca a vaciar vejiga, que por la noche se usa mucho glucógeno. Y como dice mi compi y amigo Javier Morán : ´por cada molécula de glucógeno se almacenan 3 moléculas de agua . Así que al haber usado por la noche el 60-80% del glucógeno ( )del cuerpo (sobre todo para ayudar al sistema inmune a reparar), pues tendré que soltar el agua… Y al usar cuerpos cetónicos también se usa agüita… 

Total, que tras el pisecito, toca cocina y:  botón de ´on´ a la máquina de una conocida marca de café en cápsulas, cápsula de descafeinado (sí, descafeinado. A las suprarrenales hay que mimarlas y no darles un chute extra, así que, nada de estimulantes hasta al menos un par de horas tras haberse despertado), tacita chula debajo. Mientras se calienta, armario de las ´drogas´: 2 cápsulas de magnesio (el básico for everybody, equivalente a unos 300 mg de magnesio elemental; , 1 de ashwagandha (hacerse una casa hace que aún el estrés haya que paliarlo, por muy regulado que esté el RAAS) y 2 cacitos de vitamina C (en forma de ascorbatos, otro básico). Aderezado con agua a borbotones de la nevera (bulk drinking, que por la noche hemos quemado mucha energía y usado mucha agûita) Y vuelta a la habitación.

No, el café no tiene azúcar, ni sacarina, ni otro edulcorante. Soy muy fan de los ayunos, es verdad, pero es que la ghrelina y yo normalmente no tenemos una relación mañanera. Por lo visto, es lo que dice la fisiología, aunque siempre hay variaciones individuales. Claro, que todo depende del balance energético global, y hay días que tengo hambre a las pocas horas de levantarme. Pero aún no ha pasado casi tiempo…

Libro electrónico ´on´y… a leer en la cama con el descafeinado. No, no empiezo el día con rutinas de movilidad mañaneras, y menos en festivo. ¿Debería? Ya vendrán… Simplemente leo. Novelas. No, que no leo artículos científicos de PNI. Hoy es festivo. Desde Elísabet Benavent, pasando por Juan Gómez-Jurado a Almudena Grandes. Encantada de tener energía y ganas de leer algo que no sean artículos. Porque durante el año, ni medio libro de ocio. El cerebro suele acabar tostadito y no me apetece ni activar las áreas de imaginación para la lectura. Así que propósito para octubre: sacar energía para poder leer más (y quitarla de otro sitio, claro…). Menos es más.

Al rato viene la llamada de la Naturaleza. Sí, el momento ´All Bran´. Durante la época de más trabajo, me suele levantar de la cama. Pero ahora no, sino que suele venir al rato de tomarme el café (recuerdo que es descafeinado, así que no tiene que ver con una irritación ni activación de la motilidad por ello). Es simplemente el despertar del cuerpo, el procesado nocturno y vaciado posterior. Vivan las endorfinas. Porque sí, después la sensación es muy agradable, para qué vamos a mentir.

8.34 am

El Guerrero del Antifaz parece que empieza a producir cortisol y que sus receptores responden. Entonces se gira hacia mi lado, se levanta parte del antifaz y me mira por debajo del mismo. En ese momento…

CONTINUARÁ

En fin, que no te aburro más por hoy, seguiremos con el relato otro día… , analizando momentos del día desde una perspectiva PNI.

Espero que te haya gustado, sabes que tienes muchas más entradas en el blog, recetas y un montón más de información, ¡además de nuestros cursos! 

 

#beHealthy!

Referencias

¡En verde! 

(Allí donde ves la letra en color verde, es un enlace al artículo científico, fuente o referente. Si deseas conocer más, sólo has de hacer clic en la/s palabra/s en verde)

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